Cruise or be cruised - Madrid

TOLO CAÑEDAS

Bajo este nombre, un tanto críptico, el artista americano Dean Sameshima (1971, Torrance, California) presenta su primera exposición individual en España. Todo el grueso de su trabajo gira entorno a la era posterior a lo acontecido en el bar Stonewall de Nueva York el 28 de junio de 1969, donde una simple redada se convirtió en el movimiento histórico que es hoy en día donde los homosexuales empezaron a luchar y a defender sus derechos como seres humanos. Obviamente al artista no vivió estos sucesos, ya que era un niño y es precisamente ese hecho, esa nostalgia de como hubiera sido su vida si hubiera formado parte de todo eso, lo que le lleva a obsesionarse por esa época no vivida y a hacer un research constante de los modos de vida de toda la década de los años ‘70 y buena parte de los ‘80. Tamizándolo con su visión y trasladándolo al terreno del arte. Así pues, en ‘Cruise or be cruised (Madrid)’ nos hallamos ante una serie de fotografías relacionadas con esa búsqueda constante de material que van desde negativos vintage auténticos de revistas eróticas como “Physique pictorial” que reencuadra, confiriéndoles un sentido totalmente distinto al original mucho más poético, a otras imágenes refotografiadas y retocadas manual o digitalmente dando como resultado piezas propias cargadas de sentimiento. Dentro de esa misma corriente de investigación, realiza serigrafías inspiradas en los típicos pasatiempos que consisten en unir los puntos y aparece un dibujo como acto pop donde a la vez recurre a una paleta cromática inspirada en el hanky code o código de pañuelos ya caído en desuso pero muy popular en esos años para dar a conocer los gustos sexuales de cada uno, al fin y al cabo una comunicación no verbal, en las que solo pueden verse los puntos y los números sin quedar al descubierto el dibujo en cuestión, obteniendo una obra abstracta y codificada donde realmente nunca sabemos que dibujo (erótico) esconde. Ambas técnicas quedan yuxtapuestas en el espacio galerístico creando en sí mismo una suerte de “une los puntos” tridimensional donde cada uno puede seguir el orden que prefiera. Para dar un giro final a toda la muestra, parte de espacio se reconvierte en el  estudio del artista versión pop up store donde toda su imaginería queda al descubierto y plasmada en otros soportes menos convencionales en este tipo de espacios pero asimilados totalmente por el gran público: camisetas, bolsas y pequeñas serigrafías en ediciones extensas.