ESPERANDO A HOUDINI
NOÉ SENDAS & MIGUEL ÁNGEL TORNERO
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ESPERANDO A HOUDINI presenta en la galería Raquel Ponce, con motivo de la segunda edición de Jugada a 3 bandas, los nuevos trabajos de dos reconocidos artistas: Noé Sendas (Bruselas, 1972) y Miguel Angel Tornero (Baeza, Jaén, 1978).
Ambos, de alguna manera, utilizan la magia y el escapismo en su obra. Memoria y percepción se dislocan en la presentación de estos dos creadores, que se mantienen en una cierta constelación de complicidad –que no similitud-. Con obras bien diferentes, la coincidencia existe en la desaparición de la fotografía (Tornero), y del sujeto retratado (Sendas) para resurgir de sus cenizas de una manera transformada.
En el colapso de lo narrativo, el lenguaje se vuelve metáfora surrealista de contenido visual. Del género fotográfico se secuestran imágenes para explicar, en investigaciones paralelas, qué puede suceder cuando dicho soporte deriva en otro uso, en una presentación que va más allá de lo que estamos habituados a contemplar como fotografía, cuando la expresividad de la misma deja de ser el objetivo y sujeto de dicho asunto a leer por el espectador.
Diferentes estrategias visuales
Las sofisticadas, surrealistas y misteriosas instalaciones de Noé Sendas nos llevan a otro tiempo de experimentación. Utilizando métodos ya descartados por la fotografía que tuvieron su auge en la segunda mitad del siglo XIX, Sendas maneja con maestría términos en aparente contraposición tales como la realidad y la falsificación, o lo artístico y lo científico. Entre lo existente y lo imaginado, hay un campo abierto que el artista explora en esta exposición.
Miguel Angel Tornero merodea alrededor de la fotografía y el collage. En este caso presenta los primeros trabajos de un proyecto abierto llamado Photophobia, que indaga en la incidencia del paso del tiempo sobre la imagen en el papel, en su desaparición. A partir de la observación de lo cotidiano que le rodea, y transformándolo para el público, despliega Tornero su interés por lo efímero y la fragilidad de la imagen fotográfica que, expuesta a la luz, va perdiendo su calidad original.
Una nueva fotografía expandida
Demasiado acostumbrados hoy día al mundo digital, sentimos la necesidad de retomar lo tangible, lo manual, de volver al experimento más casero... de buscar nuevas realidades en soportes y materiales ya desarrollados de manera tan avanzada que, por eso mismo, piden una revisión artesanal al modo de aproximarse a ellos. Fotografía, en este caso, transfigurada hasta sus límites, escapada y liberada, por arte de magia, de sus cadenas, de su significado más estándar.
Virginia Torrente